Próxima Reunión: miércoles 30 de AGOSTO de 2017, 10 hs. ¡¡FELIZ 2017!!

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Reunión miércoles 06-10-2010 - La mirada de Florencia

Taller de Poesía del Hospital Moyano "APOA en el Moyano" en el marco de "La juntada"/poesía.

La mirada de Florencia Giusti.

La ciudad de Buenos Aires es un caos, y nos perdimos, nos perdimos y nos re perdimos en esta ciudad antes de encontrar el Moyano.
Los subtes, las estaciones, los colectivos, el tráfico, la manada de gente saliendo de los edificios, las preguntas sin respuestas...
La ciudad de Buenos Aires es un caos.
Caminamos, caminamos, retrocedimos, y finalmente llegamos.


El trajín de la ciudad no nos ganó y me incluí, me incluí al lado de Natacha.
Escucho poemas de todos los asistentes y el ruido del tráfico y el calor desapareció de mí...
¿Quién iba a decir que yo, tan acerba como soy, le iba a dar mi libro entero a una persona para que leyera lo que quisiese?
Y sí, fue así, Natacha leyó " mi casa" y hizo "su casa" leyendo la suya, reconstruyendo el poema, haciéndolo de nuevo.
Intenté pensar en los sabores que me llevo de la experiencia y los que dejo.
Me llevo: las naranjas del poema que leí, El poema de Margarita que leyó Belén
La casa de Natacha, y dejo: Mi poema Ciruelas.

Todos estos olores y sabores que me llevo se mezclan con los olores y sabores que llevé anterior a la cita.
Las naranjas; mi madre y yo cortando cascaritas de naranjas para llevar en navidad a mis parientes, la noche de verano que hice docenas de cáscaras de naranjas azucaradas; La casa; la casa de mi infancia mezclándose con los libros que leí.... y Dejo, Las ciruelas; las tardes de verano, en donde me escondía del sol para escuchar música y escribir.
Pero no sólo eso: me llevo y dejo los poemas, como los momentos y las personas que se vuelven a hacer, todo este toma y daca de infinitas posibilidades que hace que, mis naranjas azucaradas se mezclen con el poema de las naranjas que leí en taller, que mi casa sea otra y sea ahora la de Natacha, que las ciruelas se puedan convertir en: frutillas, mandarinas, cerezas o inclusive en perros.
Si saco a pasear a mis poemas, si regalo ciruelas, naranjas, mandarinas, casas y se trasforman, se vuelven otras cosas, otros cuerpos, otras voces, otros poemas.


Ese miércoles, conocí una razón más por la que quiero seguir escribiendo poesía.

Florencia.

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