Próxima Reunión: miércoles 30 de AGOSTO de 2017, 10 hs. ¡¡FELIZ 2017!!

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David Rosario Sorbille desde "El valor de la palabra" en la palabra de David Antonio Sorbille: ¿¿Por qué quiero que el libro de mi padre esté en la Biblioteca "María Meleck Vivanco"??

"EL VALOR DE LA PALABRA" -OBRA REUNIDA DE DAVID ROSARIO SORBILLE, RECOPILADA POR DAVID ANTONIO SORBILLE (HIJO)-


"El valor de la palabra" ha sido el título elegido por mí para recopilar la obra literaria de mi Padre. La palabra como medio, como herramienta, como puente indispensable para fundamentar la relación entre seres que están dispuestos a compartir el fluir de la vida.

La utilización de la palabra para demostrar lo que puede realizar la voluntad humana en función creativa, en diálogo constante a favor de lo mejor que podemos expresar como personas.

La palabra convertida en libro consecuencia feliz de diecisiete años dedicados entre mi Padre y yo a elaborar en un Taller Literario, el compromiso fundamental con la esencia del verdadero espíritu cristiano.



Es así como he dispuesto entregar un ejemplar de esta obra a la "Biblioteca María Meleck Vivanco" del Taller de APOA en el Hospital Braulio Moyano con el propósito de que todo aquella persona que la lea sienta muy dentro suyo la emoción que he sentido al reunir los escritos de mi Padre.

“El valor de la palabra” está compuesto por los libros: "Poe mas a la vida" (2001), "Crepúsculo intenso" (2002), "Desde mi buhardilla" (2003), "Poesías y Relatos de un Caminante" (2007) y "Eterna Presencia y otros poemas" (2012).

Un saludo afectuoso.

David Antonio Sorbille






EL VALOR DE LA PALABRA


No hay edad para encontrar
el valor de la palabra,
en todo caso es como si uno
le hablara a un desconocido
buscando un efecto
desde su propia experiencia,
porque la vida
a pesar de la dura realidad,
es como navegar
en un barco de fantasía,
con el único objetivo
de alcanzar la utopía salvadora
a través de la palabra.


David Rosario Sorbille



ALAS


Así somos los viejos:
como las aves libres
más allá de los despojos,
con los puños y los recuerdos
de otros años y otros sueños
consagrados en poemas,
como alas sin nombre
echadas al viento.


David Rosario Sorbille




DESDE MI BUHARDILLA

Es sabido que escribir / permite vivir lo que no se puede,
y a través de los sueños / transformar a la misma realidad
al convertirnos en pájaros / echados al vuelo de las quimeras,
por eso siempre he sostenido / que debemos mantener vivo
el niño que fuimos, / porque de su recuerdo
se hace más intensa y sabia / la hora del crepúsculo,
y entonces, el mundo / aunque parezca agonizar,
invita en nuestro interior / a vivir su mejor aventura
recreando emociones, / imágenes inagotables
que cruzan ríos sin límites, / brillo infinito de luz
que convierte en poesía, / este privilegio inesperado
que desde mi buhardilla / acompaña el paso de mis años.

David Rosario Sorbille





NIÑOS DEL PORVENIR

“No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre”.

Miguel Hernández


Cómo quisiera ignorar
la misma realidad,
pero hay penas
que no tienen nombre,
como el rostro de un niño
que se muere de hambre.

Cómo quisiera negar
tamaña desventura
y encontrar la respuesta
a mi dolor de hombre,
cuando la tragedia
confunde la razón
y el Apocalipsis
golpea las puertas
del Universo.

Cómo evitar el derrumbe
de esos niños del porvenir
que otros hombres
no supieron darles.

David Rosario Sorbille





SER POETA



Ser poeta,
significa tener
abierto el corazón,
y llevar el alma
cargada de sueños,
en un vuelo imaginario
de paraísos y laberintos,
hasta alcanzar
en la penumbra infinita:
la verdad del universo.


David Rosario Sorbille




A BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO


Una alborada poética
me une a Baldomero,
y siento con su huella
que el poeta
siempre espera,
el momento oportuno
para volar
con el perfume
de una flor silvestre,
imaginar senderos
y laberintos,
andar las orillas
de mi ciudad
y los suburbios
de un sueño,
creer en cada palabra
y en cada jornada
de bohemia,
lo que es decir su vida,
convertida en memoria
de estos versos.


David Rosario Sorbille



AQUELLA TARDE OTOÑAL


Nuevamente la tarde de otoño es el motivo, la excusa oportuna para intercambiar palabras entre tú y yo. El trago a sorbos de un rico café y el diálogo ameno enriquecen nuestro espíritu.

Tú me hablas sobre el valor de la poesía y el tema queda como un brote que crece en profundidad. Yo coincido con el efecto que producen los versos elegidos y, en ese momento, un mismo tono de emoción nos descubre más humanos, como si estuviéramos rodeados de duendes que ennoblecen nuestros sueños. Todo parece un símbolo de eterno vuelo y sólo se trata de señalar ideas, proyectos, afectos e un idioma de armonía que a veces, se convierte en escritura.

Es el momento de imaginar nuevas aventuras, escalar montañas, compartir el silencio, navegar por ese río del encuentro en que un padre y un hijo transforman en realidad sus íntimas ilusiones.


David Rosario Sorbille




AMOR


El crepúsculo cae sobre la ventana de nuestro hogar, en tanto, mi compañera de toda la vida y yo observamos la despedida de esa tarde de otoño. El espacio que ocupamos se llena de silencio, sólo intercambiamos una mirada y en ese gesto la historia de nuestras vidas arrebata el momento. La alegría y la pena se transforman en una única imagen de calidez y respeto mutuo. Nuestros hijos crecieron así, en ese ámbito de solidaridad y afecto. Ese mismo rincón de luz, que ahora me tiene a su lado, fue testigo de nuestros sueños.

De pronto, Ella abre la ventana y echa unas migas de pan hacia la vereda que, poco a poco, se puebla de palomas. El rostro de Ella asombra de alegría y observo sus manos delicadas apoyarse en mi brazo izquierdo. Ella sabe que siempre estuve así, amparándola. Los años no han pasado en vano y las cosas de la vida vienen y se van. Pero ese es el momento que no debo olvidar porque atrapa mi sensibilidad. Las palomas han comido su porción de pan molido y se aprestan a volar. Ella cierra la ventana y con sus ojos humedecidos por algunas lágrimas que asoman, apoya su rostro en mi pecho. Es el tiempo de decir que el amor no requiere de palabras.

David Rosario Sorbille

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