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Osvaldo Ortemberg y su libro “Revelaciones” para sumarse a la Biblioteca "María Meleck Vivanco" del Taller

Daniel: aquí te mando lo que me pediste:

1) Qué son para mí las revelaciones?

Es el nombre del libro de poemas que presenté, y que lo puso la propia Lydia Alfonso, que fue mi maestra.

Este nombre, lo eligió, según mi parecer, a que en la relación de poco tiempo con Lydia, me hizo conocer poetas que nunca había leído. Ella con mucha generosidad me regaló fotocopias de los libros de éstos, como también una antología inmensa que ella había hecho sobre diversos poemas de muchísimos poetas. Esto no sólo me abrió un mundo, sino que produjo un cambio radical en mi modo de escribir poesía. Es decir, empecé a escribir de otro modo. A ello se agrega que comentábamos casi todos los días por teléfono los poemas que iba leyendo como también los que iba escribiendo.

El nombre, entonces, alude a que se reveló en mí un poeta diferente al que había sido.

2) Qué es para mí un maestro.

Es alguien que te orienta a encontrarte. No agrega nada a tus posibilidades que aun no emergieron. Digamos, te lleva de la mano para que puedas encontrarte. Y este llevar de la mano se suele hacer con palabras habladas, palabras que te induce a leer y también a escribir. Una vez que algo emergió en uno ya la mano es más una mano amiga. Es decir, maestro no es alguien que intenta que pienses o seas como él, sino alguien que te ayuda a encontrarte a que puedas saber que hay en uno.

3) Quién fue Lydia Alfonso.

Fue una poeta cuya poesía trascenderá nuestro tiempo, una poeta mayor. Además, como la dedicatoria que puse al libro, fue Maestra y amiga, de una generosidad infinita.

4) Qué van a encontrar los que lean este libro.

Encontrarán poemas producto de la asociación libre. Me considero en la línea surrealista de escritura que es coincidente con la técnica del psicoanálisis que creó Freud, donde propone al paciente, para poder interpretar su inconsciente, que diga todo lo que involuntariamente le viene a la conciencia, aunque sea algo sin sentido, aunque sea algo que le dé vergüenza. Esta coincidencia de líneas entre el surrealismo y el psicoanálisis, convergen en mi porque vengo siendo paciente de psicoanálisis desde hace más de 50 años -discontinuos- y también vengo leyendo y escribiendo poesía -no sólo-.

Encontrarán entonces poemas surrealistas -eso creo- que no pueden evitar comprometerse con la realidad. Y esto por una triple vertiente: los surrealistas y también los dadaístas, tenían como meta, transformar el mundo, consideraban que la poesía no era un mero decorado, sino algo revolucionario capaz de cambiar el sentido común de una sociedad. Coinciden en ello con el psicoanálisis que consiste en transformar la subjetividad del paciente, si bien lo frecuente es que los pacientes concurran en busca de psicoterapia, es decir, para curarse de sus dolencias emocionales. Y también coinciden con Marx, que propuso que los filósofos deben dejar de describir el mundo para avocarse a transformarlo. Las tres vertientes: poesía surrealista, psicoanálisis y marxismo, van juntas por tener el mismo objetivo por los caminos singulares que se propusieron.

5) El proceso de escritura.

No creo en la inspiración. A mí no me mueve ello a la escritura, salvo contadas excepciones que suelen ser cuestiones que vengo abordando desde joven que, de repente irrumpen en mí o en mis sueños. Lo queme mueve a escribir en estos tiempos, es decir así escribí este libro, fue la lectura de poemas y aun de prosas de profunda sabiduría. A medida que leía los poetas que Lydia me acercaba, me disparaba un incontenible deseo de escribir. Esta escritura que lograba de manera asociativa, como antes dije, la hacía por escrito, con una letra que después, cuando lo pasaba a la computadora, muchas veces no entendía, o bien corregía más por sonido que por sentido, amén de llenar lo que no entendía con el mismo método -más por sonido que por sentido-. Una vez pasada, se la leía a varias personas o pedía me la lean, para hacerles correcciones, fundamentalmente fue desprenderlas de los descriptivo o del uso de preposiciones y consonantes por considerar que restringen la imagen que brinda el verso a sentidos un tanto acotados. Es decir, intentar desprenderme de la razón y la conciencia para lograr la corrección. Y ya el último tramo del libro fue agrupar los poemas por los sentidos que podía avisorar en ellos. La última corrección fue con Lydia Alfonso, que no llegó a concluir por su fallecimiento. La conclusión de esta corrección definitiva, la hice con mi compañera Sylvia Valdes que tiene un oído musical notable y una cultura muy vasta. Luego a la editorial, la corrección de las pruebas, a lo que me ayudaran mucho los mismos editores que son poetas notables y forman parte de las autoridades de APOA.

Bueno Daniel aquí te mando también 4 poemas del libro



Cuatro poemas del libre "Revelaciones" 
de Osvaldo Ortembreg 



LYDIA ALFONSO



Cantabas a la vida
toda alas y regazo abierto al infinito
a los cielos de tormentas y huracanes
al sonido de todos los silencios.

Sola de llanto y brisa
el tiempo en tus ramas niñas
sacudía tu corazón,
brumas, playas y desiertos
mostraban tu ser sediento.

Volabas y en tu vuelo
permaneció el deseo
los amores
los besos
y el fuego
que fijó en letras tu sereno cielo.

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Nadie elige su amor
Antonio Machado

¿PODRÉ?

¿Podré? me digo
aceptar un amor sin más presión
que límites que ambos sabemos?

¿Podré?
sin que acusaciones y reproches
me conmuevan hasta el desprecio?

¿Podré?
aceptar, digo, que su fuego se convirtió en ternura
donde el cuerpo llega a sus bordes y
no admite los torrentes de la sangre acumulada?

¿Podré?
con lo que nunca imaginé que un amor
podría ser sin la juventud que aun reclama
tributos en pasión y sólo cantos la subliman?

¿Podré?
aceptar lo que veo como loca unión
de ella y la mochila que la arrastra desde
siglos de amparo irrestricto,
de brazos que no ceden en su hondura
desde voces que gitanas sirenas
arrastran a la permanencia
al simud de privación tercera
y condena a estar siempre presente,
incodicional, complaciente?

¿Podré?
no ser cómplice de esa
locura compartida
por ser mudo latido
arrodillado a todo decir
con argumentos y sólidas ilusiones
que no dejan de encantar
y prestar consentimiento?

¿Podré?
ser cómplice de quien
fue mutilada de un dios
mutilado que no exige pleitesía
pero demanda ser recuerdo
para que esa parte niña
pueda desviar su mirada
o su manera de mirar
o tan sólo un parpadeo
donde una sombra pequeña
pueda iluminar
su aciago devenir encadenado
al cordón que mantiene
luego de llegar a la vida?

¿Podré?
olvidar las terribles imágenes
donde ella era ese resto hija
que enloqueció ante mí horror
y no obstante me repuse
para volverla al ser cotidiano?
Sólo por amor y el afán de rescatarla
de sus propias garras,
pétreas,
firmes,
hirientes
que domesticaron su cuerpo
y con frecuencia se aferran al mío.

¿Podré?
sin norte
tan solo permanencia
con esa daga apretando
los vientos
de cenizas que arrastran
las nubes hacia los cántaros
donde la vida se desvive?

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SI LOS CIEGOS...

Si los ciegos hablaran
digo
es un decir
sus guías serenas sin surcos encadenados
a toda adversidad.
Absurda adversidad
de soles que encandilan
llevándonos por sendas de amores siniestros
que arrojan a fuegos eternos.

Si los ciegos guiaran con su lumbre blanca
tanteando astillas sonoras,
esquivando fusiles de balas secas
añorantes del rojo vivo del alma.

Si los ciegos hablaran y trajeran los vientos su voz,
una vez tan solo,
no habría niño mendigando hambre
no habría mujer acorralada
ni guerras de lúgubres victorias por patrias asesinas.

Si nuestro ciego hablara
digo
es un decir,
y nuestro sordo oyera,
otro seria el corazón del mundo
otra su sangre.

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44

44 eran,
que anclaron en sangre madres de sollozos tormentos
y aguas invisibles abrazan.
Lágrimas en el horizonte de la vida.
Cayeron por una patria de sables y plomos
que dio en holocausto al mando pirata.
Marinos coraje como botín de una historia
de héroes negada.

Fueron 44 y ni uno más para las venas del agua.
de peces
de musgos piraña
donde huesos dispersos no dejaron palabra.

El silencio cubrió el continente con naves extrañas
en el cruel festín de una patria de uniformes poblada.

Y es grito de madres, esposas, hermanas,
de pequeños retoños
con ramas endebles blandiendo recuerdos y sueños
quebrados con rigor que mata. por ambiciones de nada
cuando se manda a una muerte sabida y se asume con la frente alta.
Todo en secreto de estado y su oculta magia
perfora las mentes de nubes y mantras.

Y todos ni una palabra.
El músculo duerme, habita en las aguas
entre tumbas de olas, corrientes y algas,
sin marcas
con nombres que es sólo memoria
y no flor ni tierra mojada
que arrodilla el niño para postrer alabanza,
que será rencor,
por la marca sin hueso ni savia.

Infamia
Infamia

será su recuerdo
bandera de nada.
Es todo una farsa.
Acaso un Falucho
un Cabral
son sólo palabras de historias contadas
para memorias falsas.
Eran de cobre sus manos
y eran de cobre sus almas, como los 44 que entraron al agua
donde la muerte esperaba antes del tiempo de gracia.
No hay premio a quien esgrimió lanzas y balas de plata.
Todo bruma y sospecha
donde la poesía deberá poner su palabra
y que la sombra amanezca.

Eran 44
lloran la madre, la hija, la esposa, la humana esperanza.


Un abrazo, Daniel y gracias por tu pedido que me permite reflexionar.

Osvaldo

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